RECUPERAR LA HISTORIA Y LA CÍVICA

Con ocasión de erradas políticas públicas, hace varias décadas se dejaron de lado materias tan importantes para la formación de personas y de ciudadanos en el pensum de colegios y universidades, como la historia de Colombia y la educación cívica. Increíble equivocación!!!!!. No solo dejamos de enseñar a los jóvenes sobre nuestro pasado, con todas sus riquezas y dificultades, sino que los dejamos huérfanos de los elementos esenciales para la formación de ciudadanos.

Esa insuficiencia formativa ha traído gravísimos problemas en tanto que dejamos de construir ciudadanía y país, como también permitimos que otros factores de desafección social se intensificarán y generarán una mayor polarización entre los diversos sectores poblacionales.

¡¡Lástima que nosotros y nuestros hijos no recibieron la instrucción respecto de nuestro pasado!!.

¡¡Lástima que los principios de la cívica no irradiaron a muchos niños y jóvenes!!.

¡¡Lástima que hayamos desaprovechado cerca de diez generaciones para seguir construyendo tejido social!!

La transmisión de la historia de Colombia, con todos los acontecimiento desde nuestras raíces, desde la conquista y colonia, desde los orígenes de nuestra vida democrática está marcada por muchos hechos, por muchos errores y aciertos, que de haber sido conocidos por nuestros hombre y mujeres, seguramente hubieren servido para no haber incurrido en los desaciertos ya vividos. Ese conocimiento nos hubiere dado herramientas para corregir el entonces presente y para diseñar un mejor futuro.

La educación cívica trae consigo importantes elementos referidos a nuestra naturaleza humana y a los requerimientos de la interacción, y nos señala esenciales guías de comportamiento necesarias para un desarrollo individual y social. Entender que somos absolutamente iguales a pesar de las diferencias, que debemos tratarnos de manera semejante, que nuestras relaciones deben estar marcadas por el respeto y la consideración, que nuestra actividad personal debe gozar de la solidaridad y de la tolerancia, son condiciones indispensables para una vida plena. Que existe un marco institucional, que se llama Estado que, por más imperfecto que sea, propende por nuestro desarrollo como sociedad, que funciona con nuestras contribuciones, que todo lo que tiene y administra es el patrimonio de todos, nos hace conscientes de la importancia de la propiedad pública y que todos debemos protegerla. Que no es, como algunos consideran, que se trata de cosas de nadie y que por esa razón se pueden destruir sin que a nadie afecten, sin que a nadie importe.

Precisamente ésta es la importancia de la historia y de la cívica. La historia transmitiéndose de la manera más objetiva posible, sin sesgos ideológicos, simplemente como un medio de divulgación de información sobre el pasado de la Nación, para destacar las conquistas de diversa índole, para recordar las equivocaciones, y para señalar esa construcción colectiva que viene en camino. La educación cívica como un medio al alcance de las familias, de las instituciones educativas y del propio Estado para formar excepcionales personas y para despertar en los jóvenes esa semilla de liderazgo y de trabajo por y para los demás, como lo visualizaba Isócrates en la antigua Grecia, mediante el debate respetuoso y la polémica cortés.

Justamente con el ánimo de alcanzar estos preclaros propósitos, de fomentar estas herramientas para fortalecer la democracia y promover el liderazgo de los jóvenes, ha surgido la Fundación Colombia 2050, como una plataforma que permita despertar la conciencia sobre el verdadero papel del hombre en la sociedad. Qué significa lo anterior, fundamentalmente recuperar "la humanidad", la naturaleza bondadosa de los individuos, para entre todos construir una sociedad más justa y de mayor bienestar. Este propósito se obtiene con un mejor sistema democrático, en el que los jóvenes asuman un primordial papel de liderazgo, bajo el entendido que el presente y futuro de la patria están en sus manos.

La Fundación Colombia 2050 pretende generar espacios de conciencia social y participativa, bajo la guía del entendimiento que como colombianos debemos trabajar tanto en lo individual y en lo social, que no solamente gozamos de derechos sino también tenemos responsabilidades y deberes para con los demás y con las instituciones que trabajan para el país. Promover una ciudadanía más consciente y activa de los procesos democráticos, a través proyectos de colaboración activa entre los diferentes componentes de la sociedad civil, con un énfasis muy especial en la universidad colombiana.

Y las herramientas esenciales para que entre todos construyamos país con la adecuada divulgación de lo que hasta ahora hemos sido como nación y brindar la educación cívica a todos los niños y jóvenes de la patria.

Por esta razón, la Fundación Colombia 2050 trabajará incansablemente en la realización de estos propósitos, bajo cuatro líneas de acción: Fuerza Colombia y la promoción del emprendimiento, Liderazgos colectivos, Transparencia y datos abiertos, y cultura ciudadana con valores cívicos y democráticos.