Participación: una respuesta a la economía política contemporánea y una herramienta de desarrollo
La economía, a pesar de ser una ciencia social, ha tenido un enfoque cuantitativo, lo cual ha permeado el desarrollo social y económico creando una fragmentación de la realidad. Lo anterior se refleja en el diseño y formulación de las políticas públicas de un país, donde se evidencian los modelos de desarrollo adoptados en Latinoamérica, cuyos contenidos se basan en los discursos de modernidad que conciben el desarrollo como crecimiento económico, innovación y estabilidad macroeconómica, excluyendo aspectos como lo social y lo natural. En consecuencia, la teoría económica se ha visto fuertemente criticada por su incapacidad de interpretar la realidad y la complejidad de esta.
Para el caso colombiano, la teoría económica se ha visto reflejada en políticas extractivas que se han consolidado como un modelo de desarrollo expresado en la obtención de materias primas; dichas políticas consideran el crecimiento como un factor primordial para el desarrollo económico. A partir de este discurso de desarrollo tradicional surge el imaginario en el que el ser humano es el centro del mundo; estas ideas antropocéntricas han llevado a la especie humana a imponer su hegemonía de explotación sobre todas las demás especies y seres vivos.
Por lo anterior, el modelo capitalista actual no puede expresar su realidad de modo armónico con la naturaleza, con el medio ambiente, con los seres vivos en general, por lo tanto, ha sido una vasta guerra del hombre contra el hombre y contra toda la vida a través de la explotación y depredación. Con base en esto, surge la discusión sobre las formas de desarrollarse y su relación con la economía y la ecología que es un tema pertinente en el contexto colombiano, donde no se dejen de lado las estrechas relaciones entre la naturaleza y los seres humanos, y se puedan expresar los intereses comunes.
La participación y todas sus manifestaciones son la expresión máxima de la realidad, y se muestra como respuesta a los discursos de desarrollo tradicional, a través de esta podemos generar un espacio en el que se construye un ser en común que influye el vivir y el existir de los seres humanos en un contexto en donde hacemos parte de la naturaleza misma.
En el ejercicio de participación podemos recoger diferentes aspectos desde lo económico y lo ecológico, y a partir de esto lograr visualizar otra serie de conceptos para el desarrollo como lo son lo común, las identidades, y las redes que componen estos espacios y ecosistemas de las comunidades.
La participación nos permite construir a través de nuestras diferencias, y nos ofrece las miles de posibilidades que la vida nos brinda, con la capacidad de generar esa armonía que nos permita potencializar cada diferencia que nos hace seres humanos, nuestras singularidades solidarias y cooperantes que pueden llegar a desencadenar mejores realidades para todos.
