Las verdades del proceso electoral en Colombia

Por: Juan Carlos Galindo Vácha

Lamentables, por decir lo menos, las recientes declaraciones del Presidente Petro sobre el sistema electoral colombiano. Por un lado, demuestran su ignorancia en la materia y, por el otro, dejan entrever un velado interés en poner en duda la organización de las próximas elecciones del 2026, por el otro.

El proceso electoral está dirigido por la Registraduría Nacional del Estado Civil, entidad en la que trabajan más de 3.800 funcionarios ampliamente calificados y con gran experiencia, pero además en él participan más de 700.000 ciudadanos como jurados de votación, 300.000 ciudadanos en su papel de testigos electorales, cerca de 10.000 jueces y notarios de la República como escrutadores, a más de alrededor de 5.000 observadores electorales de la MOE, observadores de la Organización de Estados Americanos, Unión Europea, de las autoridades electorales, y se le suma la presencia de los más de 200.000 hombres y mujeres de la Policía Nacional y Fuerzas Militares para garantizar la seguridad de la jornada electoral.

Los escrutinios no están a cargo de ninguna empresa privada. Son los jueces de la República quienes los realizan con el apoyo de la Registraduría y las herramientas tecnológicas, pero siempre con base en las tarjetas de votación, formularios de conteo y consolidación, y la presencia de testigos electorales y autoridades de control. Pero es más, los documentos electorales, desde las actas de resultados de las mesas de votación y formularios de los escrutinios son digitalizados y publicados inmediatamente en la página web para que la ciudadanía, las campañas electorales y todos los interesados puedan conocer a la mayor brevedad los resultados de las votaciones. La información del pre-conteo es suministrada en tiempo real a los partidos políticos y candidatos para que puedan preparar y formular sus reclamaciones si se presentaron dificultades. Las Comisiones de escrutinio pueden realizar los recuentos de voto si hay dudas sobre la fiabilidad de los datos. Las autoridades de control están presentes desde la instalación de las mesas de votación hasta la culminación de los escrutinios.

El proceso electoral colombiano cuenta con tres mecanismos de auto-control para identificar eventuales errores o inconsistencias, como el pre-conteo, la digitalización de los documentos y formularios electorales y su inmediata publicación, y los diferentes niveles del escrutinio (en comisiones auxiliares, municipales, departamentales y Consejo Nacional Electoral). Si bien, como todo proceso humano, se pueden presentar errores o inconsistencias, el diseño del proceso electoral permite que éstos se corrijan en el desarrollo de los escrutinios, gracias a la tecnología. Bajo el esquema normativo colombiano, existe finalmente un control jurisdiccional de los resultados electorales, mediante la posibilidad de impugnar los resultados a través de demandas ante el Consejo de Estado y los tribunales administrativos.

Nuestro proceso electoral ha sido reconocido por autoridades de otros países y por organizaciones internacionales, no solamente por su profesionalismo, las garantías que otorga a los participantes, sino también por la agilidad de los resultados.

Los procesos electorales mejoran de comicios en comicios. La experiencia de cada una de las elecciones, ha permitido promover nuevos mecanismos de transparencia y fortalecimiento. Así ha sido desde el año 2002, cuando conocí a fondo el proceso electoral colombiano, y lo he podido evidenciar a lo largo de los años en mis tareas de Procurador Delegado, Registrador Nacional en dos ocasiones y académico en diferentes escenarios. Y seguramente seguirá ocurriendo con las gestiones y estrategias del nuevo Registrador Nacional del Estado Civil.

El Presidente Petro ha resultado electo en muchas ocasiones como senador de la República, Alcalde Mayor de Bogotá y Presidente de la República, con el proceso electoral vigente. Y no ha dicho nada. Por esta razón dejan muchas dudas sus declaraciones actuales respecto del verdadero interés frente a lo que serán los comicios del 2026. ¿Por qué estará poniendo en tela de juicio el proceso electoral colombiano?, ¿Cuál será su interés?. Son interrogantes que se hace hoy la opinión pública con justa razón. En último término no se entiende cómo el Presidente Petro, si como jefe de Estado y como suprema autoridad administrativo debería estar colaborando con las demás autoridades el fortalecimiento institucional, tristemente esté haciendo todo lo contrario.